“Culo veo, culo quiero”

Seamos sinceros, todos hemos sido un poquito caraduras, todos hemos mirado por el rabillo del ojo al compañero de al lado para copiar su respuesta durante el examen o hemos cogido un trabajo suyo para basarnos, por no decir hacer una copia barata digna de las peores marcas de las ropas de mercadillo.

Pero si hay alguien que se ha visto afectado por la caradura del resto, ha sido, sin duda, Snapchat. Una aplicación basada en fotografía y vídeos cortos, acopladas con filtros de animaciones, que se mantenían subidos en la aplicación durante 24 horas. Una fórmula simple, pero tremendamente exitosa, que convirtió a la aplicación en una de las más descargadas y conocidas.

Sin embargo, una sombra se cernió sobre el éxito de Snapchat, la mayor del mercado, Facebook. La negativa de la compañía a ser vendida al gigante de Mark Zuckenberg en 2013 le acabaría costando caro a Snapchat, que ha visto como en los últimos meses su número de usuarios ha descendido de manera alarmante.

La primera aplicación de Facebook que usó el modelo de Snapchat fue Instagram, siendo, también, en la que más éxito ha tenido, y esto lo demuestra su crecimiento, tanto en usuarios como en horas de uso. El segundo en intentarlo fue Whatsapp, donde ha supuesto un importante fracaso su modelo de “estados”, mientras que el propio Facebook aún no ha conseguido consolidar el que es, sin duda, la mayor copia del modelo Snapchat, incluyendo también los filtros.

Es cierto, también, que Snapchat está consiguiendo resistir el acecho de Facebook, y buscando nuevas fórmulas para atraer clientes.

La guerra de las aplicaciones continúa, y el gran beneficiado, hasta el momento, sigue siendo el consumidor, que ha visto como sus aplicaciones más utilizadas han mejorado enormemente, gracias al gran grado de competitividad existente.

Por: Sergio del Ama